
Suena casi irreal, pero Nueva Zelanda, en el puesto 79 del ranking de la FIFA -el antepenúltimo de los equipos mundialistas-, aspira a convertirse en verdugo de gigantes en Sudáfrica.
Pasaron 28 años desde la única participación mundialista previa, donde los "kiwis" perdieron sus tres partidos de primera ronda.
Y en tres Copas Confederaciones desde 1999 lograron apenas un empate y perdieron sus ocho partidos restantes.
Además, en los 12 partidos que jugaron en total, Nueva Zelanda marcó apenas cuatro goles.
Sin embargo, la clasificación a Sudáfrica le dio al fútbol un enorme empuje en un país donde durante largo tiempo ha sido el deporte cenicienta frente al rugby que es el más popular.
El capitán de Nueva Zelanda, Ryan Nelsen, admite que su equipo parece ser el más débil, si se toma en cuenta que dentro del grupo en que se emparejó esta nación oceánica, hay países con mucha tradición y poderío futbolístico.
El grupo F lo integran Italia, Paraguay, Eslovaquia y Nueva Zelanda. "Esta es la Nueva Zelanda más equilibrada y competitiva en la cual he estado. Si nosotros tenemos un buen día y ellos uno malo, ¿quién sabe?", dice.
En noviembre lograron la clasificación al Mundial en el playoff con Bahrein al vencer 1-0 en casa (tras un 0-0 en Manama), lo que desató el entusiasmo entre los neozelandeses, que esperan un buen desempeño de los novatos en Sudáfrica.
El técnico Ricki Herbert ha realizado un exhaustivo proceso de selección para elegir a los jugadores y formar el mejor equipo posible. Un comentarista norteamericano sugirió que los "All Whites" podrían terminar actuando con más jugadores que actualmente participan en la liga estadounidense que el equipo de ese país.
Resaltan entre otros jugadores, el delantero Rory Fallon, de 28 años (Plymouth Argyle), que se convirtió en un héroe nacional cuando marcó el gol clave contra Bahrein, y los mediocampistas Michael McGlinchey, de 23 años (Motherwell), que antes jugó para Escocia, y Chris James, de 22 (Barnet), que al igual que Fallon vistió la camiseta inglesa.
Herbert fue a España en 1982 como defensor a los 18 años y ahora será el primer neozelandés que jugó y dirigió en un Mundial.
Jugó 61 partidos internacionales para Nueva Zelanda antes de convertirse en 2005 en el primer técnico nativo de la selección nacional en 50 años. También dirige al club Wellington Phoenix, que juega en la liga australiana.
Considera que los "All Whites", que "nunca tuvieron éxito alguno al mayor nivel de competencia del mundo", no tienen nada que perder en Sudáfrica, y que el simple hecho de clasificarse para el evento ya ha logrado captar hacia el fútbol el interés de muchos jóvenes que de otra forma se habrían centrado en el rugby.
Ryan Nelsen
Capitán neozelandés
Iremos allí con todas las pistolas humeantes
Números
25 años promedio
de edad tienen los jugadores de Nueva Zelanda que irán a Sudáfrica, luego de la salida de varios “históricos”.
50 años estuvo
dirigido Nueva Zelanda por un técnico extranjero, hasta la llegada del nacional Ricky Herbert
EL TÉCNICO
Una figura histórica
Ricki Herbert es una de las figuras más ilustres del fútbol neozelandés. Titular de la selección que se embarcó rumbo a España 1982, se convirtió a continuación en uno de los primeros Kiwis que jugó en Inglaterra; él lo hizo en el Wolverhampton Wanderers.
Después de asumir las riendas del equipo nacional en 2005, Herbert también ha sido durante varias temporadas el entrenador del único club profesional de Nueva Zelanda, el Wellington Phoenix.
"Este grupo lo ha dado todo. Han sido cuatro años de entrega total. Hemos vuelto. Estamos ahí. Sudáfrica, allá vamos", sostuvo el entrenador. El seleccionador ha moldeado el combinado de los All Whites hasta construir un sólido grupo.
Los oceánicos
Varios juegan en Europa
El defensa central y capitán del equipo Ryan Nelsen es sin duda el miembro de mayor relieve y mejores credenciales del elenco.
El resuelto defensa ha sido titular del Blackburn Rovers durante varios años, y es el único neozelandés en haber alcanzado semejante longevidad en la Premier League inglesa. En el otro extremo del campo, los All Whites disponen de un surtido arsenal ofensivo, empezando por el prolífico Shane Smeltz. El máximo goleador de la primera división australiana es letal en los balones por alto o con los pies. El delantero del Celtic Chris Killen es el complemento ideal de Smeltz.
Pasaron 28 años desde la única participación mundialista previa, donde los "kiwis" perdieron sus tres partidos de primera ronda.
Y en tres Copas Confederaciones desde 1999 lograron apenas un empate y perdieron sus ocho partidos restantes.
Además, en los 12 partidos que jugaron en total, Nueva Zelanda marcó apenas cuatro goles.
Sin embargo, la clasificación a Sudáfrica le dio al fútbol un enorme empuje en un país donde durante largo tiempo ha sido el deporte cenicienta frente al rugby que es el más popular.
El capitán de Nueva Zelanda, Ryan Nelsen, admite que su equipo parece ser el más débil, si se toma en cuenta que dentro del grupo en que se emparejó esta nación oceánica, hay países con mucha tradición y poderío futbolístico.
El grupo F lo integran Italia, Paraguay, Eslovaquia y Nueva Zelanda. "Esta es la Nueva Zelanda más equilibrada y competitiva en la cual he estado. Si nosotros tenemos un buen día y ellos uno malo, ¿quién sabe?", dice.
En noviembre lograron la clasificación al Mundial en el playoff con Bahrein al vencer 1-0 en casa (tras un 0-0 en Manama), lo que desató el entusiasmo entre los neozelandeses, que esperan un buen desempeño de los novatos en Sudáfrica.
El técnico Ricki Herbert ha realizado un exhaustivo proceso de selección para elegir a los jugadores y formar el mejor equipo posible. Un comentarista norteamericano sugirió que los "All Whites" podrían terminar actuando con más jugadores que actualmente participan en la liga estadounidense que el equipo de ese país.
Resaltan entre otros jugadores, el delantero Rory Fallon, de 28 años (Plymouth Argyle), que se convirtió en un héroe nacional cuando marcó el gol clave contra Bahrein, y los mediocampistas Michael McGlinchey, de 23 años (Motherwell), que antes jugó para Escocia, y Chris James, de 22 (Barnet), que al igual que Fallon vistió la camiseta inglesa.
Herbert fue a España en 1982 como defensor a los 18 años y ahora será el primer neozelandés que jugó y dirigió en un Mundial.
Jugó 61 partidos internacionales para Nueva Zelanda antes de convertirse en 2005 en el primer técnico nativo de la selección nacional en 50 años. También dirige al club Wellington Phoenix, que juega en la liga australiana.
Considera que los "All Whites", que "nunca tuvieron éxito alguno al mayor nivel de competencia del mundo", no tienen nada que perder en Sudáfrica, y que el simple hecho de clasificarse para el evento ya ha logrado captar hacia el fútbol el interés de muchos jóvenes que de otra forma se habrían centrado en el rugby.
Ryan Nelsen
Capitán neozelandés
Iremos allí con todas las pistolas humeantes
Números
25 años promedio
de edad tienen los jugadores de Nueva Zelanda que irán a Sudáfrica, luego de la salida de varios “históricos”.
50 años estuvo
dirigido Nueva Zelanda por un técnico extranjero, hasta la llegada del nacional Ricky Herbert
EL TÉCNICO
Una figura histórica
Ricki Herbert es una de las figuras más ilustres del fútbol neozelandés. Titular de la selección que se embarcó rumbo a España 1982, se convirtió a continuación en uno de los primeros Kiwis que jugó en Inglaterra; él lo hizo en el Wolverhampton Wanderers.
Después de asumir las riendas del equipo nacional en 2005, Herbert también ha sido durante varias temporadas el entrenador del único club profesional de Nueva Zelanda, el Wellington Phoenix.
"Este grupo lo ha dado todo. Han sido cuatro años de entrega total. Hemos vuelto. Estamos ahí. Sudáfrica, allá vamos", sostuvo el entrenador. El seleccionador ha moldeado el combinado de los All Whites hasta construir un sólido grupo.
Los oceánicos
Varios juegan en Europa
El defensa central y capitán del equipo Ryan Nelsen es sin duda el miembro de mayor relieve y mejores credenciales del elenco.
El resuelto defensa ha sido titular del Blackburn Rovers durante varios años, y es el único neozelandés en haber alcanzado semejante longevidad en la Premier League inglesa. En el otro extremo del campo, los All Whites disponen de un surtido arsenal ofensivo, empezando por el prolífico Shane Smeltz. El máximo goleador de la primera división australiana es letal en los balones por alto o con los pies. El delantero del Celtic Chris Killen es el complemento ideal de Smeltz.
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