Con la selección rusa clasificada a octavos de final por primera vez desde el colapso de la Unión Soviética, el Mundial está yendo mejor de lo que incluso Vladimir Putin esperaba.
Putin está cada vez más aislado en el escenario internacional, por lo que el torneo ha ayudado al mandatario a enviar un mensaje desafiante a sus oponentes de que Rusia está teniendo éxito a pesar de los esfuerzos occidentales por impedirlo.
Las llamadas a un boicot de parte de algunos políticos occidentales no tuvieron adhesión. Todos los compromisos de la organización se cumplieron y las 11 ciudades anfitrionas se vieron inundadas de hinchas que bebían, cantaban y bailaban en las calles. /Reuters
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