Los iraníes festejaron en las calles de Teherán ayer la actuación de su selección en el Mundial, pese a la derrota 0-1 frente a Argentina en el descuento, arremetiendo contra un penal no pitado que hubiera podido cambiar el encuentro.
"¡Nos han robado!”, gritó Hatieh, viendo el partido con algunos amigos cuando el atacante Ashkan Dejagah fue derribado, según él, por el defensa Pablo Zabaleta en el área argentina.
El árbitro no concedió el penal y Leo Messi apareció en el descuento para hacer el 1-0 definitivo con un gran tiro desde fuera del área. Y a pesar de varias claras ocasiones, Irán no pudo volver a puntuar en el grupo F.
"Hemos jugado maravillosamente contra uno de los mejores equipos del mundo y al final hemos perdido contra Messi”, aseguró Ehsan, cubierto con la bandera nacional.
Después del pitido final, varios miles de automovilistas recorrieron las principales calles de la ciudad, haciendo sonar sus cláxones y ondeando banderas de ese país.
Las autoridades, que habían prohibido las retransmisiones públicas de encuentros del Mundial, habían desplegado un importante dispositivo policial para vigilar a los hinchas, según periodistas de la AFP.
Pero eso no impidió a los habitantes de Teherán cantar y bailar en las calles a pesar de esta honorable derrota. "Es un momento de orgullo en la historia del fútbol iraní”, sostuvo Negar, quien tenía la cara pintada con los colores de la bandera iraní.
Más que el dibujo ultradefensivo aplicado por el seleccionador portugués Carlos Queiroz, Negar, como la mayoría de los hinchas, echa la culpa a la gestión errática de la preparación de la selección nacional por parte de la federación iraní.
"Los jugadores estaban al 100% pero no han tenido una buena preparación”, dijo un aficionado con relación al tema.
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