
África espera que el próximo Mundial de fútbol de Sudáfrica -entre el 11 de junio y el 11 de julio, el primero que se organiza en su territorio- contribuya a cambiar la imagen del continente en el resto del planeta, marcada por los conflictos armados y el hambre.
El primer Mundial africano quiere enseñar al mundo los estadios nuevos, las autopistas modernas y los aeropuertos internacionales del país organizador, la primera potencia económica del continente.
"Es la mejor oportunidad que tenemos de demostrar nuestras capacidades y reforzar nuestro atractivo en el mundo", dijo el presidente sudafricano Jacob Zuma, que aseguró que quiere promover "las inversiones extranjeras, el turismo y el comercio".
Según las previsiones, el gran evento futbolístico podría aportar a Sudáfrica medio punto de crecimiento suplementario, gracias a los ingresos derivados del torneo y a las inversiones masivas en infraestructuras.
Pero más allá de las consecuencias económicas, el Mundial es "una oportunidad única para dar otra imagen de África que no sea únicamente la de la guerra y que esté a la altura de los desafíos del mundo", afirma el presidente de la federación senegalesa de fútbol, Augustin Senghor.
"Si logramos que el Mundial sea un éxito, la mirada de los demás sobre África cambiará", asegura.
"El éxito dependerá en gran parte de la capacidad del país organizador para que la competición se desarrolle sin incidentes, sobre todo relacionados con la criminalidad", subraya Casper Jangale, director comercial de la federación de fútbol de Malaui.
Los países vecinos de Sudáfrica también apostaban por la afluencia turística durante el torneo, algo que finalmente no se está produciendo.
Como asegura Joseph Boni, responsable de los hinchas de Costa de Marfil, lo más importante es que "la organización sea un gran orgullo" /AFP
1.100 millones de dólares es el estimado que recaudará el país organizador
373 mil visitas son las que llegarán a Sudáfrica en las 4 semanas del torneo
El primer Mundial africano quiere enseñar al mundo los estadios nuevos, las autopistas modernas y los aeropuertos internacionales del país organizador, la primera potencia económica del continente.
"Es la mejor oportunidad que tenemos de demostrar nuestras capacidades y reforzar nuestro atractivo en el mundo", dijo el presidente sudafricano Jacob Zuma, que aseguró que quiere promover "las inversiones extranjeras, el turismo y el comercio".
Según las previsiones, el gran evento futbolístico podría aportar a Sudáfrica medio punto de crecimiento suplementario, gracias a los ingresos derivados del torneo y a las inversiones masivas en infraestructuras.
Pero más allá de las consecuencias económicas, el Mundial es "una oportunidad única para dar otra imagen de África que no sea únicamente la de la guerra y que esté a la altura de los desafíos del mundo", afirma el presidente de la federación senegalesa de fútbol, Augustin Senghor.
"Si logramos que el Mundial sea un éxito, la mirada de los demás sobre África cambiará", asegura.
"El éxito dependerá en gran parte de la capacidad del país organizador para que la competición se desarrolle sin incidentes, sobre todo relacionados con la criminalidad", subraya Casper Jangale, director comercial de la federación de fútbol de Malaui.
Los países vecinos de Sudáfrica también apostaban por la afluencia turística durante el torneo, algo que finalmente no se está produciendo.
Como asegura Joseph Boni, responsable de los hinchas de Costa de Marfil, lo más importante es que "la organización sea un gran orgullo" /AFP
1.100 millones de dólares es el estimado que recaudará el país organizador
373 mil visitas son las que llegarán a Sudáfrica en las 4 semanas del torneo
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