El argentino Di Stéfano brilló con luz propia en España, con Real Madrid, pero nunca jugó un Mundial ni con su país ni por España.
JOHANNESBURGO.- Alfredo Di Stéfano, George Best, Ian Rush, Ladislao Kubala, Eric Cantona y George Weah integran sin duda el “Salón de la Fama” del fútbol por los éxitos y títulos que llenan su palmarés, pero todos se retiraron con una cuenta pendiente: disputar un Mundial.
Todos ellos deslumbraron en su época pero les faltó ese pequeño plus que da un Mundial para hacerse grandes como lo hicieron Pelé, Franz Beckenbauer, Johan Cruyff y Diego Maradona, quienes además de jugarlo lo ganaron o fueron finalistas, como en el caso del holandés.
De todos los príncipes sin reino o reyes sin corona, el caso más paradigmático es el de la “Saeta Rubia”, quien fue el gran artífice de los reiterados triunfos del Real Madrid en Europa. Sin embargo, jamás pudo estar ni un minuto en el campo de juego durante un Mundial.
“Una maldita lesión en la espalda me dejó con la mayor frustración de mi carrera, que fue estar en la puerta del Mundial y no poder entrar”, comentó una vez Di Stéfano, quien con 36 años viajó a Chile en 1962 para defender la casaca de España y no pudo calzarse los botines por aquella lesión. Pero el maleficio parecía perseguir al gran Alfredo, que a lo largo de su carrera jugó para las selecciones de Argentina y España. Argentina no estuvo en Brasil-1950 y en Suiza-1954 ya era ciudadano español. No logró la autorización para jugar con la “Roja” hasta 1956 y España no estuvo en Suecia-1958.
Algo parecido le sucedió a Kubala, quien representó a Hungría, Checoslovaquia y España, pero paradójicamente nunca lo pudo hacer en un Mundial. Otro ‘monstruo’ que llegó a la cúspide del fútbol europeo sin poder saborear la gloria mundialista fue el norirlandés George Best, reconocido como el mejor jugador del Viejo Continente en 1968, cuando era el líder indiscutible del Manchester United campeón de la Copa de Europa.
Ian Rush fue otro de los condenados a mirar un Mundial por Tv. Cinco veces ganador de la Premier League y dos veces de la Liga de Campeones con el Liverpool, pero sufrió la fragilidad de una selección de Gales sin peso, lo que también acabó sufriendo Ryan Giggs, pieza clave del multicampeón Manchester United del final de la década de los 90.
Parece el cuento calcado del goleador liberiano George Weah, nombrado mejor futbolista de Europa, Africa y la FIFA en 1995, cuando brillaba en el Milan.
Francia también tuvo a sus desahuciados, aunque no por contar con una selección históricamente débil.
El atacante Eric Cantona resultó víctima del mal momento de los “Bleus”, que no se pudieron clasificar para Italia-1990 y Estados Unidos-1994 y cuando podía jugar con Francia en el Mundial victorioso de 1998, el seleccionador Aimé Jacquet no lo convocó. (AFP)
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