lunes, 9 de junio de 2014

Porto Alegre trabaja contrarreloj

A horas de que Ecuador aterrice en Porto Alegre y a falta de una semana para que se dispute el primer partido del Mundial en la ciudad, la capital del estado de Río Grande do Sul, aún trabaja contrarreloj para terminar las obras relacionadas con el Mundial.

Carriles de bicicleta sin terminar, aparcamientos sin asfaltar, zonas de aficionados con su esqueleto incompleto, aceras sin empedrar o medianas sin construir, son algunas de las imágenes que se pueden captar en Porto Alegre cuando quedan escasas jornadas para que empiece el Mundial de Brasil.

Su estadio, el Beíra-Río del Internacional de Porto Alegre, la joya de la corona del proyecto, está terminado. Fue remodelado y costó 159 millones de dólares. Se inauguró el 20 de febrero, con la presencia de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que acudió al reestreno del campo de fútbol.

Pero no es oro todo lo que reluce aunque el recinto que albergará cinco partidos esté concluido. Se han mejorado los accesos, se han construido puntos de venta de alimentos en todo el estadio y, sobre todo, se ha revestido con un techo metálico que protege a todos los espectadores del calor y del frío. Sin embargo, muchas cosas que rodean al feudo del Internacional de Porto Alegre no están terminadas.

El primer partido, Francia-Honduras el 15 de junio, está al caer y no se han culminado los trabajos. Los obreros agilizan a toda velocidad para finalizar con los trabajos.

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