Unos 3.000 integrantes del Ejército brasileño reforzarán la seguridad en Brasilia durante el Mundial de Fútbol del 2014, que comienza el próximo 12 de junio, informaron ayer fuentes oficiales.
Los militares, que integrarán la Fuerza Planalto, están entrenados para enfrentar acciones terroristas y ataques químicos, según dijo ayer en Brasilia el coronel Gilberto Breviliere.
El Ejército tendrá a su disposición vehículos blindados, ametralladoras, radares de suelo, helicópteros, más de 400 vehículos y ropas especiales contra ataques químicos, según informó la estatal Agencia Brasil.
“La Fuerza Planalto va a actuar en el eje de la defensa, aplicando todas las características y capacidad operacional del Ejército, para proveer seguridad y defensa, para que el Mundial pueda transcurrir en un ambiente de armonía y tranquilidad”, comentó Breviliere en declaraciones a los periodistas.
Según el comandante de la Policía del Ejército, el teniente coronel João Felipe Dias Alves, los militares fueron entrenados para garantizar la seguridad de quien va a asistir a los partidos y actuar contra cualquier acto de terrorismo y sabotaje.
“Las manifestaciones son una preocupación de la seguridad pública. Estamos preparados para actuar como fuerza de contingencia, si fuera necesario”, afirmó
El ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim, afirmó el pasado mes de marzo que el control de las manifestaciones “es una tarea de las policías” y “la intención es que las Fuerzas Armadas no intervengan” frente a eventuales alteraciones del orden público.
Sin embargo, apuntó que, si fuera necesario, las Fuerzas Armadas estarán “preparadas” para una eventual colaboración en la contención de desórdenes callejeros. “Los estadios de fútbol son el lugar de la alegría y la pasión”, acotó, Dilma Rousseff, presidenta brasileña.
Brasilia será sede de siete partidos durante el Mundial y se espera que varios jefes de Estado pasen por la capital brasileña durante el torneo.
Rousseff aboga
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, abogó ayer por la instalación de delegaciones especiales de policía en los estadios después de que un joven muriera el viernes en Recife tras ser golpeado por un retrete lanzado desde las gradas. “La muerte del hincha Paulo Silva después de un partido de fútbol en Recife es un triste ejemplo más de la urgencia de instalar delegaciones especializadas en los estadios. La violencia en los estadios tiene que ser castigada con rigor por los policías locales”, señaló Rousseff a través de su cuenta en Twitter. La presidenta brasileña afirmó que “el país que ama el fútbol no puede ser tolerante con la violencia en los estadios” y lanzó la etiqueta “PazNosEstádios (Paz en los estadios)”.
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