jueves, 5 de julio de 2018

Dos niños de Alalay también juegan el Mundial ruso



Casi 12.500 kilómetros de distancia y aproximadamente 15 horas continuas de vuelo recorrieron Alejandro Díaz y Jheferson Calvimonte para cumplir algo que para los amantes del fútbol es un sueño.

Ambos niños, de la Fundación Alalay, que participan de las Escuelas Socio Deportivas Real Madrid, estuvieron en la inauguración del Campeonato Mundial de Fútbol Rusia 2018, el 14 de junio, en el estadio Luzhnikí de Moscú.

Los representantes bolivianos en Moscú antes del torneo entre los equipos formados por niños de todo el mundo. Foto: Fundación Alalay

Ellos junto a la coordinadora regional de la fundación, Karina Ribera, el psicólogo Eduardo Zeballos y dos compañeros designados por la Federación Boliviana de Fútbol, fueron los invitados de Gazprom, en el marco del campamento de Fútbol para la Amistad que organizó la empresa rusa, del que participaron al menos 1.500 niños y niñas de 211 países entre el 8 y 15 de junio.

Se emocionan y atropellan con sus palabras cuando recuerdan la experiencia, en la que además de disfrutar del fútbol —en la cancha, desde las crónicas o en una de las tribunas— reforzaron nueve valores que Gazprom quiso enseñar o profundizar entre los participantes de los cinco continentes.

La diversidad hizo que pusieran en práctica su capacidad de comunicarse con señas, de incursionar en el inglés con palabras y frases elementales; en la misma condición estaba el resto de sus compañeros de campamento. Alejandro cuenta que buscaron sus pares o niños que llegaron de países en los que se habla español y si el deseo vencía a la curiosidad o la necesidad Jheferson asegura que se animaron al inglés básico o buscaron un “traductor” entre los niños.

Los niños aparecen con sus pares de otros países. Foto: Fundación Alalay

Sin duda, la ceremonia inaugural y el primer partido del Mundial entre Arabia Saudita y Rusia fue la experiencia que marcó el viaje, pero Jheferson recuerda que la comida fue una de las cosas que más disfrutó por la variedad y la oportunidad de conocer diferentes sabores y formas de cocinar, por ejemplo, el tallarín o las albóndigas, además de los pasteles y los postres.

Pese a extrañar el sabor boliviano, Alejandro también degustó de los platos en Rusia, pero lo que más le impresionó es la calidad de los escenarios, no solo del estadio Luzhnikí, sino del campo donde disputaron el torneo entre equipos formados por niños de diferentes países y que para identificarse adoptaron el nombre de una especie en peligro de extinción.

Los participantes fueron como futbolistas o periodistas deportivos, ellos optaron por lo segundo, sin embargo, jugaron con Los Perezosos y no les fue bien porque el trofeo se lo llevaron Los Chimpancés.

Para ambos fue la primera vez que salían del país y que viajaban en avión. Ahora recuerdan entre risas cómo se taparon sus oídos y las sensaciones que experimentaron en pleno vuelo y sobre el océano, a miles de kilómetros de tierra firme.

Y antes de alcanzar esa altura, los trámites para el viaje fueron obstáculos a salvar porque en un caso requerían del permiso judicial y en otro de la autorización de los padres para salir del país, gestiones que el trabajador social de Alalay Marcos Espinoza se encargó de llevarlos adelante con diligencia.

El grupo de la Fundación Alalay visitó La Razón para contar su experiencia y conocer cómo se hace el periódico. Foto: Fundación Alalay

La participación, tanto de Alejandro como de Jheferson en este viaje no fue casual, ellos no solo son parte del programa de las escuelas sociodeportivas que lleva adelante la Fundación Alalay con su par del Real Madrid en Bolivia, de hecho no son los jugadores más destacados, pero sí reflejan cualidades humanas positivas. Además, el Día del Niño participaron en la actividad que organiza en la Asamblea Legislativa, Jheferson fue diputado y Alejandro fue elegido presidente de la Cámara, entonces tuvo la oportunidad de mostrar sus cualidades de líder.

Con esas credenciales llegaron a Rusia para vivir algo “genial” porque de 21 copas del mundo que se celebraron hasta ahora ellos estuvieron en la apertura de una de ellas a sus 12 años, recuerdo que aseguran que guardarán en su memoria y en el corazón el resto de sus vidas, emociones que son encaminadas por el psicólogo Zeballos, pues no solo los bolivianos sino que la mayoría de los niños vivían su primer viaje fuera de casa, lejos de su entorno.

Pero, más allá de compartir en el ambiente deportivo y de presenciar la goleada de 5 a 0 de los rusos a los saudíes, Moscú deslumbró a los niños bolivianos, visitaron el acuario de la ciudad donde, en varios casos, conocieron de cerca a los peces.

En sus retinas guardan la imponencia de la Plaza Roja, de las torres y las cúpulas del Kremlin, las estaciones del metro “que son museos”, una herencia de la era soviética en esa parte del mundo. También destacan el orden y la limpieza que algún día esperan ver en el país.

No hay comentarios:

Publicar un comentario