La segunda semifinal del Mundial de Rusia, entre las selecciones de Croacia e Inglaterra, rescata de la memoria del fútbol los mejores momentos de dos países que anhelan superar la prueba de hoy 14:00 (hora boliviana) en el estadio de Luzhniki.
El bando croata celebró hace 20 años, en 1998, su mayor logro en una cita mundialista. La generación de Davor Suker y Robert Prosinecki mordió la medalla de bronce en un torneo memorable, con triunfo de la anfitriona Francia.
Inglaterra debe viajar todavía más lejos, hasta 1966, para encontrar su momento de mayor inspiración, con la coronación de los legendarios Bobby Moore, Gordon Banks, Bobby Charlton y compañía.
Después de 28 años de ausencia entre los semifinalistas de un Mundial -su anterior aparición fue en Italia'90-, los "Three Lions" transmiten convicción, ilusión y firmeza.
"Hemos hablado entre nosotros del equipo que fue campeón, de cómo su éxito se celebra y de cómo el país los reverencia todavía", manifestó el técnico inglés Gareth Southgate.
Su progreso hasta las semifinales, en efecto, fue celebrado en las calles de Londres, Liverpool o Manchester, del mismo modo que Zagreb, Split o Dubrovnik vibraron con la tanda de penaltis que motivó el adiós del conjunto ruso y el progreso del croata.
Los proyectos de los dos semifinalistas tienen, de hecho, algunos lazos comunes y es que tanto Gareth Southgate como Zlatko Dalic fueron requeridos en situaciones de extrema urgencia.
El preparador de Watford, de 47 años, era el responsable del plantel sub-21 cuando se produjo el cese de Sam Allardyce, apenas dos meses después de haber asumido el cargo, tras descubrirse que hacía de intermediario para burlar las leyes británicas del mercado de fichajes, una práctica prohibida por la FA.
Su forzosa llegada al banquillo marcó un punto de inflexión en la selección. Revitalizó al equipo y convirtió a un joven plantel en un grupo tan ambicioso como osado.
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