jueves, 12 de junio de 2014

Los rusos van al Mundial para volver a ser una potencia

La Selección de Rusia llega al Mundial de Brasil con la obsesión de volver a ser respetada y temida por los rivales a los que enfrenta, pues en las décadas del 50 y 60, cuando aún eran parte de la Unión Soviética, eran grandes animadores de los torneos mundialistas.
Hoy por hoy el equipo ruso busca reverdecer esos laureles de la mano de una base de jugadores destacados que le han dado nuevamente brillo a un elenco que en su momento tocó fondo en Europa.
Tuvo una considerable clasificación para el presente Mundial de Brasil, acumulando 22 puntos en su serie, tras siete victorias, un empate y dos derrotas, con lo que envió a Portugal a jugar el repechaje.
Rusia, por su parte, llegó este domingo a Sao Paulo y se dirigió a Itu, localidad situada a unos 120 kilómetros de la capital paulista, que será el cartel general del combinado ruso en esta cita ecuménica.
Los rusos están en el Grupo H, junto a Argelia, Bélgica y Corea del Sur, con quien se enfrentarán en su debut el día 17 de junio en Cuiabá.
El experimentado Fabio Capello es el entrenador de los rusos y siempre que dirigió a un equipo profesional consiguió por lo menos un título por temporada, situación que lo hace uno de los técnicos en actividad más exitosos con siete trofeos ligueros en Italia (cuatro con el Milan, dos con la Juventus, uno con la Roma) y otros dos con el Real Madrid en España. Además tiene acumulados cuatro supercopas nacionales (tres con el Milan y uno con la Roma) y una Champions League en 1995 con el Milan.
El ruso Román Shirókov fue descartado para este Mundial debido a la lesión de tendón de Aquiles que sufrió en mayo y que le impidió disputar los tres partidos de preparación mundialista.
Le sustituirá el joven centrocampista de 21 años Pável Moguilevets, que milita en el Rubín y es el capitán de la selección sub 21.
Shirókov, de 32 años, ha sido una pieza clave en la selección rusa en los últimos años.

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